Escenario de grandes oportunidades y desafíos
En los últimos años, el sector Espacial europeo ha entrado en un punto de inflexión. A la tradicional dimensión civil se le suma con creciente fuerza la vertiente estratégica y de defensa, en un contexto geopolítico cada vez más exigente.
El escenario del Espacio europeo y español afronta una encrucijada de grandes oportunidades y desafíos fruto de las tensiones derivadas de la nueva carrera espacial global, su cada vez más marcado carácter estratégico y de defensa, así como las grandes inversiones que se anuncian.
A ello hay que añadir movimientos industriales que están configurando un nuevo ciclo en el sector Espacial para el continente y para nuestro país.
Europa se enfrenta a un riesgo crítico de dependencia y marginalidad en tecnologías espaciales estratégicas, lo que exige un aumento sin precedentes de inversión pública y privada”
Siempre se ha reconocido al Espacio como un sector altamente estratégico, con gran transversalidad sobre otros sectores de actividad y con cada vez mayor presencia en nuestro bienestar y seguridad.
Las comunicaciones, observación de la Tierra y sistemas de posicionamiento, navegación y tiempos dependen críticamente de infraestructuras espaciales.
Más recientemente el Espacio se ha transformado en un dominio estratégico no solo en el ámbito civil sino también en el de la defensa. Potencias como Estados Unidos y China llevan años invirtiendo en capacidades espaciales duales, tanto civiles como militares.
En Europa, el nivel de inversión total en Espacio es casi un orden de magnitud inferior al de EE.UU. y el porcentaje dedicado al Espacio militar es sensiblemente inferior.
Además, en los últimos años se están materializado avances tecnológicos y logros sin precedentes de la mano de grandes inversiones privadas que acompañan a las inversiones públicas.
Ello sitúa a Europa en grave riesgo de marginalidad y dependencia en tecnologías críticas tales como comunicaciones seguras por satélite, vigilancia espacial o comunicaciones cifradas cuánticas. En consecuencia, Europa está realizando un replanteamiento de su estrategia en Espacio.
En particular, la Comisión Europea ha lanzado el programa IRIS2 de comunicaciones seguras y en sus próximas perspectivas financieras prevé multiplicar por tres el presupuesto de su programa espacial e invertir con fuerza en defensa, seguridad y Espacio.
A pesar de que las inversiones en Espacio en Europa han venido creciendo en los últimos años, la brecha entre Europa y otras potencias espaciales es cada vez mayor. Europa debe reafirmar su ambición de soberanía y autonomía en Espacio mediante un crecimiento sin precedentes de inversiones públicas y privadas. Y para ello debe poner en juego todos los instrumentos de que dispone, tanto en el marco de programas nacionales como de la Unión Europa.
Y también en el marco de la Agencia Espacial Europea, que acaba de celebrar su Conferencia Ministerial CM25. Es trascendental que la CM25 sea un éxito y que los Estados Miembros, particularmente España, incrementen de manera sustancial sus contribuciones para construir un presupuesto a la altura de los desafíos que afronta el sector.
Desde el punto de vista industrial asistimos a procesos de consolidación industrial nunca vistos, tanto en clave europea como nacional.
Es particularmente reseñable el Proyecto Bromo que podría significar la fusión de todas las actividades espaciales de Airbus, Leonardo y Thales. Dicha compañía concentraría cerca del 50% del empleo del sector, en su componente upstream, y el 75% de las ventas. Supondría un cambio sin precedentes que alteraría profundamente la estructura industrial europea actual, fruto de décadas de políticas industriales.
Afrontamos un momento crucial que va a definir a largo plazo el futuro de un sector tan estratégico como el Espacial”
En España dicho proceso tendría un impacto directo en Airbus, CRISA, TAS-E y Telespazio Iberica, que se sumaría a la construcción de Indra Espacio y sus procesos de adquisición de Hispasat e Hisdesat. Todo ello abre numerosas interrogantes y en todo caso es seguro que va a conformar un escenario industrial completamente nuevo.
Estamos pues ante un periodo de oportunidades sin precedentes, pero también de grandes riesgos. Para que España pueda jugar un papel de alguna relevancia y aprovechar las oportunidades será necesario un incremento mayor del impulso inversor, fomentar la innovación nacional y garantizar que la concentración industrial no limite la competitividad ni la diversidad del sector.
Afrontamos un momento crucial que va a definir a largo plazo el futuro de un sector tan estratégico como el Espacial. Es urgente mostrar máxima ambición y determinación para que España y su industria podamos jugar un papel importante.
